HISTORIA

HISTORIA DE LEDAÑA

El topónimo de Ledaña parece derivar del latín “Limitánea”, que significa «aledaña», lo cual haría referencia a un límite o linde de tierras. Dicha palabra evolucionaría en “Lemitania”, “Letania”, “Ledania” y, por último, Ledaña.
Las principales referencias históricas sobre esta zona nos llevan hasta la Edad del Bronce, época en que se desarrolla la cultura de Las Motillas: Recibe este nombre porque sus principales poblaciones se sitúan en altozanos o cerros elevados. Se trata de poblamientos de complicada estructura, con varias líneas de fortificación de piedra en seco, prácticamente concéntricas, que corresponde a grupos de agricultores de gramíneas. La importancia de esta comarca procede de su situación de encrucijada entre tres culturas: la cultura de El Argar, la cultura del Bronce Valenciano y las poblaciones de la Meseta que darán lugar a la cultura de Cogotas. En la Edad de Hierro, se produce el asentamiento del pueblo celtibérico de los Olcades. Posteriormente se produce la colonización de cartagineses y romanos.
Pocas noticias tenemos de los habitantes de estas tierras durante la Edad Media. Existe alguna referencia sobre una batalla librada por el califa Abderraman III contra los moradores de Ledaña. Tras la conquista de Cuenca por Alfonso VIII en 1.177 e Iniesta en 1.186, Ledaña debe quedar en el límite entre los reinos cristianos y los musulmanes. Una vez más esta zona debió quedar marcada por el contacto entre los diversos pueblos.
Comarca de antiguas culturas, poblada por asentamientos iberos, con influencias fenicias y cartaginesas si atendemos a los restos arqueológicos. Fue también tierra de dominio musulmán hasta que Alfonso VIII arrebató a los almohades las plazas de Alarcón e Iniesta en los años 1184 y 1186. Zona repoblada a costa de asentamientos legitimados por el Fuero de Cuenca. Sus lugares fueron primero de señorío, dependientes del Marquesado de Villena, y de realengo después, desde que las Concordias de 1476 y 1480 eligieran reina de Castilla a Isabel La Católica
Recordando la historia medieval, después de la conquista de Alarcón (1184-85), Ledaña, queda como frontera natural entre el reino cristiano y los reinos musulmanes meridionales hasta 1212 (batalla de las Navas de Tolosa) y el Reino de Valencia hasta el 1240, año de la incorporación de Requena por el rey Fernando III.
En 1240, pasó a formar parte del Marquesado de Villena como aldea perteneciente a Iniesta hasta la fecha de su emancipación. Desde la caída del imperio romano la historia de Ledaña ha ido íntimamente ligada a la de Iniesta, como aldea dependiente de ésta. Desde mediados del siglo XVII, se revindicó la secesión de la villa de Iniesta. Tras muchos años de lucha, el 30 de Diciembre de 1704, el rey Felipe V otorga a Ledaña la separación administrativa y judicial de la villa de Iniesta.
Poblaciones como El Peral, Minglanilla, Ledaña, El Herrumblar, Villalpardo, Villarta, Villamalea, La Graja, El Castillejo, Quintanar, Las Madrigueras, La Casa de Simarro, Gil García, Campillo, Sisante, etc, se segregaron de las tierras de Alarcón, Iniesta, Villanueva de la Jara, Motilla, Vara de Rey o Jorquera.

 

 


Más tarde, la Villa de Ledaña, empezó una actividad económica en sector primario importante. Grandes superficies de terreno de cereal, legumbres, azafrán, olivos, almendros y viña, hizo que Ledaña necesitase varios molinos de aceite, de harina, fábrica de alcohol, bodegas de vino, almacén de cereales, mucha mano de obra hacía falta y con todo ello Ledaña supero los 3000 habitantes.
Pero uno de los fenómenos que marcaron Ledaña para siempre, fue el movimiento masivo migratorio a partir de los años 60, la sociedad rural castellana tradicional, de autoconsumo agrícola y ganadero, desaparecieron cuando el tiempo de la modernidad, con la mecanización del campo con tractores, cosechadoras, etc. Se produjo una gran masa de mano de obra excedentaria, que se vio obligada a buscar la alternativa ocupacional y vital que aquí ya no tenían. Este fenómeno migratorio alumbró el despoblamiento de casi un 40 % de esta comarca.

 

CEMENTERIO SAN MIGUEL

Cementerio del siglo XVIII El Cementerio de San Miguel alberga tumbas y mausoleos del siglo XVIII como el dedicado a los señores nobiliarios. Es reseñable la rejería de la puerta de entrada y el arco de piedra.

 

 

CHOZOS O CUCOS

 

 

 

 

 

 

 

EL MOLINO